domingo 6 de diciembre de 2009

REVELACIÓN


Indefinido movimiento eterno
universo tras universo
observas el mito, los mitos
y una incontenible desesperación te abate

Y aun sabiendo que es lo mismo
oscilas de un lado a otro
de arriba abajo
de derecha a izquierda
de mayor a menor.

Y eres tú, y eres el y eres yo
la paloma, la serpiente,
el gusano, la piedra
el árbol…y todo lo demás

y mires a donde mire estas ahí
y comprendes que eres el autor del cuento
la única energía
generador de todo.

Y en ese instante de revelación
te sientes desolado
como flor en el desierto
porque sabes que eres único.

miércoles 2 de diciembre de 2009

EL DISPENSADOR Y SEDEMIUQSE (Maestro y alumna)


Todo comenzó cuando
Sedemiuqse dijo:

soy resina, raíz, rama,
hoja verde
hoja seca
soy el mismo árbol.
quizás sea viento
cuando sopla extravagante
o arenilla que se mete en tus pupilas
o la brisa con suavidad extrema.
o tal vez lluvia plateada.
o la nube que pasa...
o extranjera en tierra poblada
o isla que cobija almas extraviadas...
y por ser puedo ser bestia desalmada...
pero no, soy bestia desalmada
ni isla, ni extranjera, ni nube, ni brisa,
ni arenila, ni viento, ni siquiera el árbol.
tan solo soy como tú…
una ilusión
la nada y el todo.


el dispensador dice:

encendiendo el otoño,
vio amarillear mi estirpe,
se fue pergaminando mi historia,
se resquebrajó mi frente,
padecí la brisa,
olvidé la arena hirviente,
enrojeciendo el momento,
entendí que terminando la senda,
uno se transforma en esencia,
de algún recuerdo simiente...
y partí hacia la isla idearia,
me escondí en sus bosques,
supe que la resina es eterna,
que la pupila se apaga,
que la arenisca es instante,
que la nube desaparece,
que el agua se vaporiza,
pero que la ilusión ni la muerte la apaga...
me transformé en esperanza,
me sumergí en la caja de los dones,
me convertí en savia,
creyendo en el reverdecer del alma.
el dispensador: esencias impensadas. Diciembre 02, 2009.-
DEDICADO A: ESQUÍMEDES un lugar más allá de cualquier imaginación.



sedemiqse...

El río fue lágrima de alma
Los ocres se llevaron el recuerdo
Y el viejo loco y sabio observaba
observaba sin distancias en silencio.

No fue el olvido quien adormilo su mente
Fue la simiente nueva que repobló su frente
No dejó su lengua a la víbora hiriente
Apretaba sus labios y rechinaban sus dientes.

El camino es un hechizo del destino
y las pestañas dagas en sus párpados
y sus párpados sostenían las dagas
dagas de amor sobre su mirada.